Se me olvida que todo perece;

el tiempo es corredor de fondo

que siempre llega a su meta.

El ‘para siempre’ miente,

la palabra no es perenne

dura lo que un temblor de carne,

el último suspiro que nos atañe.

¿Qué sobreviene al viento?

La aceptación de su dominio,

el entusiasmo por su sonido,

el amor versado en el intento.

Porque sí, se me olvida

de a poco, a veces, mucho

que soy animal en este mundo,

mortal en simple adaptación.

 

 

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