Las nubes se van disolviendo
y ya se avistan, completos,
los colores del arcoíris.

El cielo nunca se rinde;
Al cruzar el umbral de la muerte
su cuerpo nebuloso se disuelve
en lágrimas tempestuosas.

Y aunque en la lontananza
surjan el rostro del recuerdo,
noches de fiero pensamiento
bajo la tempestad dolorosa,
él se redime.

Vuelve a ser azul cuando
comprende la razón de la lluvia.
Y su alma de nuevo desnuda,
se funde con todos los colores.

Comenta aquí / Deixe seu comentário

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .