No me desees tanto.

Capaz no me reconoces
cuando te despiertes
y pongas las gafas
que te impiden verme.

No me desees tanto.

Capaz no entiendes
cuando sincera susurro
cuando mi sentir más puro
se empaña por tus lentes.

No me desees tanto.

Que no sea el sueño en vano,
ni dependencia, diotría,
un augurio breve de vida
una plaza en la eternidad.

No me desees tanto.

Y ámame así, desnudo,
ama la imperfección de mis atributos
y la oposición constante del humano
basada en la realidad.

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