Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. Gostaria que me entendesses sem palavras.
Sin palabras hablarte, lo mismo que se habla mi gente. Sem palavras te dizer a mesma coisa que diz a minha gente.
Que tú me entendieras a mí sin palabras Que pudesses me compreender sem palavras
como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde. como eu entendo o mar ou a brisa embaraçada no álamo verde.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte, Perguntas, amigo, e nao sei a resposta que devo dar-te,
Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes. há muito aprendi razoes tao profundas que nao compreendes.
Revelarlas quisiera, poniendo en mis ojos el sol invisible, Revelá-las quisera, vestindo os meus olhos de sol invisível
la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes. e da paixao com a qual a terra doura o solo quente.
Me preguntas, amigo, y no sé qué respuesta he de darte. Perguntas, amigo, e nao sei a resposta que devo dar-te
Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve. Sinto o ardor de uma louca alegria na luz que me abraça.
Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma, Gostaria que também a sentisses, inundando-te a alma,
yo quisiera que a ti, en lo más hondo, también te quemase y te hiriese. Gostaria que ela queimasse e ferisse o teu íntimo.
Criatura también de alegría quisiera que fueras, Criatura alegre gostaria que também fosses,
criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte. quem por fim chega a vencer a tristeza e a morte.
Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas Se agora te dissesse que é preciso andar nas cidades perdidas
y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil, e chorar nas ruas escuras, enfraquecido,
y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros, e cantar teu sonho cinza embaixo da árvore do estio,
y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde… e notar-te feito de ar, de nuvem e de grama muito verde…
Si ahora yo te dijera Se eu agora te dissesse
que es tu vida esa roca en que rompe la ola, que tua vida é o rochedo onde quebram as ondas,
la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste, a flor que vibra, farta de azul do claro nordeste,
aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha, aquele homem que anda no breu do campo, portando uma tocha,
aquel niño que azota la mar con su mano inocente… a criança que açoita o mar com mao inocente…
Si yo te dijera estas cosas, amigo Se eu te disesse essas coisas, amigo,
¿qué fuego pondría en mi boca, qué hierro candente, quê fogo despejaria a minha boca, quê ferro candente,
qué olores, colores, sabores, contactos, sonidos? quê aromas, cores, sabores, contatos, tinidos?
Y ¿cómo saber si me entiendes? E… Como ter certeza que me entendes?
¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos? Como entrar na tua alma partindo seu gelo?
¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte? Como fazer com que sintas que, para sempre, venceste a morte?
¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna, Como aprofundar no teu inverno, trazer a lua à tua noite,
poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste? alumiar a tua negra tristeza com lume celeste?
Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses. Sem palavras, amigo; teria que ser sem palavras para que finalmente me compreendesses.

Biografía:

José Hierro del Real. (Madrid, 3 de abril de 1922-21 de diciembre de 2002). Poeta español, crítico de arte y académico de la Real Academia de la Lengua.

Su familia se traslada a Santander siendo niño y allí estudia la carrera de perito industrial, que tuvo que interrumpir en 1936. Su primer poema, Una bala le ha matado, aparece publicado en 1937.

Al finalizar la Guerra Civil es detenido y procesado. Permanece en la cárcel hasta 1944 y allí empieza a interesarse de forma sistemática por la literatura, apareciendo ya en sus primeros escritos diversos hechos vividos durante la contienda.

Cuando sale de prisión se traslada a Valencia, donde se dedica a escribir, colabora en un diccionario mitológico y, junto a José Luis Hidalgo, participa en la fundación de la revista Corcel. En 1944 realiza la primera crítica pictórica sobre la obra de Benito Ciruelos.

Durante los años 40 vuelve a Santander y, además de trabajar en diferentes oficios, colabora en la revista de la Cámara de Comercio, donde escribe sobre economía y sobre los hombres ilustres de la industria cántabra.

En 1946 se relaciona con el renovador grupo “Proel”, editor de la revista poética del mismo nombre en la que publica su primer libro de poemas, Tierra sin nosotros, en 1947.

En 1950 escribe Con las piedras, con el viento y en 1953 aparece Antología poética, una amplia selección de su obra lírica.

Durante esa época fija su residencia en Madrid, donde comienza a trabajar en Radio Nacional de España, además de realizar crítica de arte y colaborar en revistas y periódicos.

En 1954 edita Estatuas yacentes y en 1962 el volumen Poesías completas.

Durante las décadas siguientes continúa creando poesía, participa en actividades literarias, realiza crítica de arte analizando la obra de artistas del campo de la pintura y de la escultura, y forma parte de numerosos jurados literarios. Pronuncia gran número de conferencias sobre poesía y arte en la mayoría de las capitales europeas y sus poemas figuran en las más destacadas antologías de poesía contemporánea.

Está  considerado como una de las voces más representativas de la poesía social de posguerra.

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