A veces tengo ganas de huir
pero mi alma gravita alrededor de ti;
de ceder al vertiginoso impulso,
pero mi renuncia es fugaz y su curso
es igual al de una vieja estrella.

Cierro mis ojos, a veces,
porque te quiero tanto que me duele
y altera la realidad que veo.

Y a oscuras, casi siempre,
puedo poco a poco despertarme,
tras nuevamente sumergirme
en la dualidad de mis deseos.

A veces tengo ganas de ocultarme, sí,
de arrojar la llave
a un agujero negro,
pero soy humano y me alimento,
y sin ti soy animal hambriento,
pecho vacío al descubierto,
luna que renuncia al sol.

(El miedo es la antítesis del amor)

 

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