Ronroneo, envuelta en nuestro nido.
Mi piel ya es testigo de la mutación.

Me dilato, deslizándome por el colchón,
acoplándome como seda de amor.

Y gateo con mis ojos almendrados
por las curvas de tu cuerpo maduro;
trepo en tu sueño rasgando sábanas,
maullando a mi cielo de luna roja.

Soy gata.
Me retuerzo al escuchar tu silencio
susurro porque tu aliento
fluye por mi alma.

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