Si no es para ti, déjalo partir.
Reza el refrán.

¿Cómo saber si es así?
¿Cómo distinguir las oportunidades?

Dicen que conocerse es la fórmula,
la gualda puerta de la lucidez,
pero ¿cómo combinar a la vez
temple y locura a partes iguales?

Porque sí, el amor es delirio.
A veces pasado sangrante.

Y pugna por mantener el equilibrio
en la cuerda de la temporalidad,
con pasos inciertos de beduino
anda entre expectativa y realidad.

Sí, es la fiebre del auto conocerse.
Del salir desnudo a la intemperie,
salivando la boca.
Del mirarse, arrugado y de frente,
con doble lupa.

Arte del reconocimiento delirante,
rueda de potencia centrípeta,
que te desdobla desafiante,
dentro y fuera, abajo y arriba.

Eres mero aprendiz del destino
y solo ves la cubierta del barco;
de la experiencia, eres el hijo,
no el padre de su calado.

Si no es para ti, déjalo partir.
Aunque no sepas la razón.

Ríndete a la constancia del giro,
a la confianza en unos ojos más agudos,
al ímpetu de alas de tu pecho mudo
que aún tiene mucho que decir.

Comenta aquí / Deixe seu comentário

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .