Sopla una brisa agradable
que juega con mi pelo.
Me rindo a la paz de la tarde
y abro la puerta del sueño.

Cada vez que me acerco
debo inspirar más fuerte,
porque se paran de golpe
los pasos de mi pecho.

Abro pero no te veo,
¿dónde estarás entonces?

Ni en la mañana, ni en la tarde,
sino en la noche infinita.

Detrás de una fría pantalla,
entre arenas movedizas.

Te me has extraviado,
vagabundo en el ruido.

Rehuyes a mis cuidados
como un enfermo reactivo.

No estás, no te veo,
¿dónde estarás entonces?

¿Existe algún oasis
en el desierto solitario?

¿Cuándo probarán el sueño
mis entumecidos labios?

Bajo la lluvia de fina arena
voces confluyen en mi vientre
y mis ojos parpadean silentes
gravitando sobre el camino.

No estás, no te veo,
¿acaso te habré perdido?

No hago más que esperarte
y quizá ya te hayas ido…
quizá mi turbio destino
sea a penas soñarte.

Comenta aquí / Deixe seu comentário

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .